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Cómo descorchar una botella

Corcho de botella

Seguimos con la serie de artículos dedicados a la Enología, y más específicamente al ritual de servir el vino. Tratamos ya el tema de la temperatura y su importancia y le toca el turno hoy al descorche.

Antes de proceder al descorche, deberemos retirar la cápsula que sella el cuello de la botella, bien sea con un corta-cápsulas (también conocido como descapsulador) o, sin el menor de los miedos, con un cuchillo por debajo del cuello de la botella e incluso procediendo a retirarlo definitivamente . El plomo que rodea  el cuello de la botella no suele ser el mejor amigo del vino cuando éste lo roza al ser vertido.

El proceso de extracción del corcho se debe realizar  con un sacacorchos que nos permita una posición óptima de extracción y a la vez nos garantice una expulsión limpia del mismo sin empujar hacia dentro el corcho. Podemos encontrar una variedad de sacacorchos de lo más variopinto en nuestro mercado. Desde el clásico de camarero de espiral, pasando por el de mariposa, capuchón o el revolucionario de aire comprimido. Si a pesar de los modelos mencionados el corcho al que nos enfrentamos pensamos que pueda estar en mal estado, el aliado perfecto para nosotros será el de doble lengüeta. Nos asegurará una extracción perfecta.

La importancia de la temperatura al servir el vino

Vino Tinto

Es por todos sabido que en la mayoría, por no decir en todas, las botellas de vino, los fabricantes establecen una temperatura ideal para servirlos. No es una cuestión baladí. Tiene gran importancia, sobre todo, para todas aquellas personas que les gusta disfrutar de un buen vino con una buena comida, y por supuesto, una gran compañía.

Podemos establecer dos tipos de temperaturas para dos vinos perfectamente reconocibles.

En  el caso del vino blanco le temperatura para ser servido no debería bajar en ningún caso de los 10º. Servir un vino blanco por debajo de ésta temperatura no nos permitirá apreciar  el sabor y los aromas que el caldo nos pueda ofrecer.

Para el vino tinto, una temperatura superior a los 18º permitirá que afloren los aspectos más desagradables del vino y el regusto de alcohol se verá potenciado. Considerar que en el caso de un tinto joven podrá bajar hasta los 14º e incluso 12º, sacando a la luz su sabor afrutado.

Dos reglas básicas que pueden hacer, a priori, cambiar el resultado de nuestro vino en la mesa.

La mejor manera de conseguir enfriar un vino y ante la imposibilidad de disponer de una cava doméstica,  será en la nevera, nunca en un congelador. Y en cualquier caso para acelerar el enfriamiento de un vino ante una urgencia lo depositaremos en un cubo con hielo y agua.

Pero el problema no acaba ahí sino se trata de mantener, también, la temperatura del vino fuera de la nevera. Ya en la mesa. Por ello nos encontramos con la tradicional cubitera, que incluso puede hacer bajar la temperatura aún más de lo recomendable. O podemos hacernos con un enfriador de vino o cava que, pese al nombre, lo que hará será mantener la temperatura del vino deseada.

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